Un Chicharrón Luchador
- Grupo 4
- 26 may 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 may 2021
Por: Habib Ganem Coba

“Poder realizar una actividad la cual nos diera una entrada económica y se sabía que se tenía un talento con los asados y la idea fue explotar dicho talento” dijo Alejandro Marchena, quien empezó su emprendimiento por la necesidad de salir adelante y obtener ingresos. De la Brasa nació el 1 de Agosto de 2020, por la motivación de satisfacer el paladar de muchos por medio de asados que con mucha dedicación y corazón Alejandro los preparaba para hacer felices a sus más allegados y familiares. Una pasión que nació desde niño por sus familiares que eran ganaderos y Alejandro, atraído por la aceptación y cariño de su familia gracias a su delicioso sabor a la hora de cocinar desde muy joven y que aprendió de su padre. Todo empezó a crecer gracias al apoyo de todos sus amigos quienes lo ayudaron a participar en un concurso de asados en Barranquilla del cual fue ganador y obtuvo mucho reconocimiento, tal fue su reconocimiento que muchos influencers dedicados a la gastronomía comenzaron a hacer pausas con él a cambio de uno de sus deliciosos chicharrones al barril que son conocidos por lo crujientes y poco grasosos que son. Su esposa, Maichelis Rendon, intentó ser parte de esto, pero las bendiciones siempre llegan dobles y quedó embarazada, por lo que se le dificulto el estar con él para ayudarlo. Desde sus inicios, en la terraza de su casa, trabajó duro en contra de viento y marea siendo el mismo quien cocinaba y llevaba los pedidos, pero todo esfuerzo trae frutos y un inversionista busco a Alejandro para hacer crecer su negocio y llegar a lo que es hoy en día, un restaurante reconocido con establecimiento y muchos clientes deseosos de probar sus platos deliciosos, que van a deleitarse con su plato principal, sus chicharrones al barril con salsa picante hecha en casa.

En enero de 2021, Alejandro pasaba por una crisis dura gracias a que los vecinos quienes lo habían visto crecer, recogieron firmas para llevar su caso a la alcaldía y hacer que dejara de cocinar en su terraza. Con su negocio pausado y mucha plata ya invertida, Alejandro se encontraba en la fuerte prueba de si seguir o dejar atrás lo que alguna vez soñó, pero como buen emprendedor y guerrero agotó hasta sus últimos recursos, llegando a su compañero inversionista (quien prefirió no decir su nombre) quien le propuso invertir en su idea y sacarla adelante. Alejandro vio la gota de esperanza que le faltaba y consiguió un lugar bien ubicado alrededor de muchos puestos de salud y zonas de trabajo, que aun teniendo en cuenta la situación pandémica en la que vivimos, se llena al punto de que la gente espera fuera del establecimiento sentada en bordillos por su chicharrón mixto o chicharrón normal.
Hoy en día Alejandro ya tiene 5 empleados, un cocinero, dos domiciliarios, un carnicero y una persona encargada de la seguridad. Su negocio es próspero y muy reconocido en los sectores aledaños a donde se encuentra, el esfuerzo y dedicación, más una buena planificación e inteligencia lo hicieron llegar a lo que es hoy en día y alejando muy orgulloso presume su restaurante y con ganas de mostrarle al mundo entero su delicioso sabor.
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